La Pandemia de COVID-19 y la Epidemia de los «covidiotas»

En la historia de la humanidad, han existido diversas pandemias, transformándose las sociedades en las que aparecieron; pero en esta última del covid-19 aparecieron también «elementos gaznápiros».

Después de algo más de 18 meses, desde que se reconocía al SARS-CoV-2 o covid-19 como pandemia, se confirmaron millones de casos de la enfermedad y millones de fallecidos en todo el mundo. Pero parece que con dicha información, existe un grupo de la sociedad, y menos mal que es minoritario, que no sabe que hacer con ella o no es capaz de digerirla y entenderla; ya que niegan la existencia de virus, hablan de tecnologías avanzadas y «ocultas» en las vacunas, cuando no son capaces ni de leer y usar la compresión para saber de lo que están hablando y que si tienes dos dedos de frente, te darás cuenta de que lo que dices es una necedad. Por eso nacieron los «covidiotas».

Lo que en este grupo no se incluye a las personas, que por falta de información, el colapso informativo, los fake o la desinformación que se ha vivido desde el inicio de esta pandemia, tienen dudas de vacunarse o de vacunar a algún familiar; ya que esto tiene su explicación, y siempre se pueden orientar a estas personas, explicándoles bien la situación, las posibles opciones y las consecuencias de las mismas.

covid-19 y los covidiotas

Lo que está claro, es que el negacionismo se ha vuelto una profesión para muchos, ya que no son capaces de hacer nada con su vida, pero si saben engañar a los que o bien no tienen conocimientos suficientes, o los que con artimañas llevan a su terreno con ideas engañosas y fraudulentas, para aprovecharse económicamente de ellos a posteriori. Casos conocidos, como son el del uso del dióxido de cloro o también conocido como clorito sódico o MMS, o tratamientos de ozonoterapia, así como usar plantas medicinales y otras pseudociencias que no utilizan ningún método científico, ni presentan estudios comparativos y controlados fiables, avalados por sociedades científicas y no por charlatanes con las miras puestas en el beneficio económico y no en la salud.

Todos estos personajes, salen de debajo de las piedras, en tiempos de crisis e incertidumbre, para aprovecharse de la situación y crear remedios milagrosos que a los únicos que benefician es a su propio bolsillo e interés.

Sólo hay que echar un vistazo para darse cuenta que es más grande el beneficio que obtienen, y que les importa poco el número de multas que les impongan por las distintas instituciones. Caso más que conocido es el de Josep Pàmies, que le multan hace algo más de un año con 30.000 euros por la promoción y comercialización de «plantas curativas», como falsos remedios contra la leucemia y el cáncer; o la multa del año pasado de 600.000 euros por apostar por el clorito sódico, cuya sustancia está prohibida para su uso médico, y que realmente es un desinfectante industrial, al ser un derivado de la lejía.

Todos estos mensajes e informaciones sin ninguna base científica, lo único que consiguen es crear una idea equivocada del riesgo real al que se exponen, y no sólo por no creer o no creer en la existencia del virus, sino en primer lugar por los riesgos a los que se enfrentan al usar remedios «caseros» y descabellados, que pueden terminar con quienes los utilicen igualmente en un hospital, por no conocer los riesgos que llevan utilizarlos; además de poder contraer de igual forma el virus y tener que enfrentarse a el de todas formas, teniendo normalmente consecuencias muy graves, de las que luego se echan las manos a la cabeza por no haberlo visto a tiempo…. pero ya es tarde para muchos. Ahora ya no tienen marcha atrás.

La desesperación puede hacer tomar decisiones desesperadas, pero la verdad que hay algunos «cerebritos pseudocientíficos» que se han debido de quedar vacíos de ideas, ya que es de todos sabido que la higiene personal es la mejor forma de protegerse de epidemias o enfermedades. Pero aprovechándose de la desesperación humana, en la India se ha comenzado a difundir otra nueva forma de protección: embadurnarse con estiércol y orina de vaca, vendiendo que así se pueden evadir del coronavirus. ¿Qué podría salir mal, además de infecciones de todo tipo? India es un país donde la Covid está azotando de forma fulminante y la gente se aferra a cualquier solución que se les plantee, por muy disparatada que sea. Pero la solución en estos casos están en la ayuda internacional, en ayudar en el sistema sanitario y medios de vacunación, que serán casi inexistentes o ausentes en muchos lugares del mundo. En definitiva: «SER HUMANITARIOS»

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